Competencias y habilidades que demanda la sociedad a los jóvenes de hoy y mañana

Captura de pantalla 2013-04-02 a la(s) 23.22.31La globalización, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación e Internet han provocado grandes cambios en las sociedades, especialmente en la última década.

Hoy en día, la tecnología cambia rápida y continuamente. Aprender a trabajar con ella requiere mucha capacidad de adaptación.  Por otra parte, las sociedades son cada vez más diversas y fragmentadas; las relaciones interpersonales requieren mayor contacto con personas muy diferentes a uno mismo. Y por último, la globalización está creando nuevas formas de interdependencia y las acciones que realizamos están sujetas a influencias (p.ej económicas) y consecuencias (p. ej medioambientales) que van más allá de nuestra comunidad local o nacional.

Las demandas que la sociedad hacía a los jóvenes de los años 80 o 90 no tienen nada que ver con las demandas que las sociedades híper e interconectadas de hoy en día hacen a nuestros jóvenes. Estas sociedades demandan no sólo conocimientos; también se da un gran valor a la flexibilidad, al espíritu emprendedor y a la responsabilidad personal, y al mismo tiempo se espera que sean adaptables, innovadores, creativos y automotivados.

Estas competencias y destrezas son las que ha definido el Proyecto de Definición y Selección de Competencias (DeSeCo) preparado por la OCDE.  A través de DeSeCo se han identificado un pequeño grupo de competencias clave que servirán para comprender y funcionar bien en un mundo diverso, interconectado y cambiante como es el que vivimos actualmente. Este post es un breve resumen del documento “La Definición y Selección de Competencias Clave” – Resumen Ejecutivo” (pdf, 20 págs) elaborado por la OCDE, que podéis descargaros y leer.

A estas competencias, se suman unos valores compartido por el grupo de países occidentales del que formamos parte: los valores democráticos y el logro de un desarrollo sostenible. Estos valores implican que los individuos deberían poder desarrollar todo su potencial, respetarse unos a otros y contribuir a producir una sociedad equitativa.

Muchos académicos y expertos están de acuerdo en que para hacer frente a los desafíos actuales, las personas necesitan habilidades para resolver tareas mentales complejas, más allá de la reproducción básica de conocimientos. Las competencias clave involucran la movilización de destrezas prácticas y cognitivas, habilidades creativas y otros recursos psicosociales como actitudes, motivación y valores.

¿Qué entendemos por competencia?

Una competencia implica la habilidad para afrontar demandas complejas apoyándose en y movilizando recursos psicosociales (incluidas destrezas y actitutdes) en un contexto particular.

Las competencias clave identificadas por la OCDE se clasifican en tres amplias categorías, todas ellas interrelacionadas entre sí:

Competencia categoría 1. Usar las herramientas de forma interactiva. Implica dominar las herramientas socioculturales para interactuar con conocimientos tales como el lenguaje, la información y el conocimiento y las herramientas físicas, como son los ordenadores. Esta competencia se desglosa en:

  •  El uso de las destrezas lingüísticas orales y escritas, destrezas de computación y otras destrezas matemáticas. La capacidad para usar ese conocimiento e información de manera interactiva, utilizando la reflexión crítica, de tal forma que les permitan comprender opciones, formar opiniones, tomar decisiones y realizar acciones de manera informada y responsable. Esta capacidad requiere que las personas puedan reconocer lo que no saben; identifiquen, ubiquen y accedan a fuentes apropiadas de información (incluyendo el relacionar información y conocimiento en el ciberespacio); evalúen la calidad, propiedad y valor de esa información; y que organicen el conocimiento.
  • La habilidad de usar la tecnología de forma interactiva. Requiere ir más allá de las destrezas técnicas básicas necesarias para utilizar Internet y aprovecharla en todo su potencial –transformando la forma en que trabajamos con otras personas, en la información a la que podemos acceder o cómo interactuar con otras personas de todo el mundo-.

Competencia 2. Interactuar en grupos heterogéneos.

Esta competencia está relacionada con la necesidad de relacionarnos con sociedad diversas y plurales. Las competencias derivadas de esta son:

  • la habilidad de relacionarse bien con otros: se enfatiza la empatía y el manejo efectivo de nuestras emociones, al tiempo que interpretamos las de los demás.
  • La habilidad para cooperar dentro de un grupo. Eso requiere equilibrar su compromiso individual y sus metas con las del grupo. Para ello, deben poder:  presentar ideas y escuchar las ideas de los otros, entender las dinámicas del debate y seguimiento de una agenda, desarrollar la habilidad para construir alianzas tácticas y sostenibles.
  • La habilidad de manejar y resolver conflictos, ya sea en el lugar de trabajo, en la comunidad o en la sociedad. Los conflictos forman parte de nuestra realidad social y la forma más efectiva de manejarlos es enfrentarlos y resolverlos. Para que los individuos puedan participar en esa resolución de los conflictos deben poder: Conocer los elementos e intereses en juego, los orígenes del conflicto y los razonamientos de todas las partes, identificar áreas de acuerdo y desacuerdo, recontextualizar el problema, priorizar necesidades y metas.

Competencia categoría 3. Actuar de manera autónoma.

Implica comprender el ambiente que nos rodea, las dinámicas sociales y el papel que uno juega y quiere jugar. Requiere que las personas manejen su vida de forma significativa y responsable, actuando de forma autónoma y desarrollando su propia identidad que le permita elegir. La autonomía requiere una orientación hacia un futuro y la habilidad de traducir las necesidades y deseos en actos de voluntad: decisión, elección y acción.

Esta competencia incluye la habilidad de actuar dentro del contexto en el que viven, teniendo en cuenta normas, estructuras sociales, la cultura, los códigos morales, los derechos y deberes o las consecuencias directas e indirectas de sus acciones.

Asi mismo, incluye la habilidad de formar y conducir planes de vida y proyectos personales. Requiere que los individuos interpreten su vida, le den significado y propósito en un ambiente cambiante. Esto supone que deben poder:

  • Definir un proyecto y fijar metas
  • Identificar y evaluar los recursos necesarios y de los que dispone.
  • Priorizar y refinar metas
  • Equilibrar los recursos para satisfacer varias metas a la vez
  • Aprender de acciones pasadas
  • Monitorear el progreso

La última habilidad de esta categoría es la de afirmar derechos, intereses, límites y necesidades. Esta competencia se relaciona con derechos y necesidades del individuo como parte de una colectividad (p. Ej participando activamente en instituciones democrácticas y procesos políticos). Esto implica:

  • Comprender nuestros propios intereses
  • Conocer las reglas y principios escritos para exponer un caso
  • Construir argumentos para que nuestros derechos y necesidades sean reconocidos
  • Sugerir arreglos o soluciones alternativas.

Las competencias que aquí se recogen no significa que deban adquirirse desde la educación inicial. La adquisición de competencias es un aprendizaje que comienza en la educación  y se prolonga a lo largo de la vida. Muchas de ellas se desarrollan y cambian a lo largo de la vida, porque las demandas sobre los individuos cambian a lo largo de sus vidas adultas.

Hoy en día, uno de los retos de los sistemas educativos actuales es adaptarse a este nuevo marco de competencias y habilidades que la mayoría de las sociedades actuales requieren de los jóvenes e incorporarlas al currículum académico, trabajándolas junto con la adquisición de conocimientos.

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